jueves, 23 de mayo de 2019

El llamado de la Luna

Eras intrépida, escalando las paredes, aullando hacia el cielo. Saltabas cualquier obstáculo, saltabas de alegría con todo el cuerpo, porque te movían las ganas de vivir, llena de juventud extasiada y el instinto salvaje. 
Llegaste como una compañía anhelada, pero también marcaste la pauta de nuevas responsabilidades, y, aunque hubo cosas que te habrán molestado, nunca pusiste reparos a la hora de jugar. Como fiel compañera, crecimos al mismo tiempo, nos mantuvimos unidas.
Prometí cuidarte, darte amor y estar hasta el final, y tú, con tus gestos, demostraste haber hecho una promesa similar. 
Donde quiera que estés, que perdure tu impulso innato por dominar la situación y que se mantenga por siempre tu astucia e inteligencia. 

miércoles, 8 de mayo de 2019

La biblioteca de Rubí

"El camino del exceso lleva al palacio de la sabiduría" William Blake- El matrimonio del cielo y el infierno, Proverbios del infierno, 1790-1793
Rubí tenía, sin intención, una biblioteca de amores y amantes. Oscar recitaba apasionados poemas que humedecían el ambiente y hacían el juego previo de una larga noche. Cada vez que se volvían a encontrar algo de esa candencia se percibía en el ambiente y se escuchaba como un zumbido la vibración invisible de los cuerpos una vez unidos.

A Fernando Rubí lo asociaba con la poesía nostálgica de un ser con múltiples personalidades. Aquel estuvo destinado, desde un comienzo, aunque ella no lo supiera, a ser amante por una noche. Rubí robó su libro en compensación a las ilusiones que permitió que se hiciera, y contra las cuales combatió largamente antes de ceder.

Estaba Juan, el de las novelas históricas; Eduardo, el del existencialismo; Danilo, el del realismo mágico. Algunos tristes amantes no merecían lugar alguno en la biblioteca. Rubí suponía en esos casos que, pese a no tener algo especialmente malo, simplemente no eran de su tipo.

Como fuera, Rubí estaba cada día más convencida de que merecía algo más que citas de pasajes ajenos. Quería que le escribieran poemas y que la miraran de forma única, con la misma pasión y entrega que daba ella. Con esto en mente, decidió continuar paseando entre los pasillos de la biblioteca de Alejandría, sabiendo que no se abriría completamente hasta encontrar a aquel autor que la amara con locura, que estuviera dispuesto a todo, sin temor, y que le escribiera los versos más hermosos. 

Coincidencia

Pasaron los días y el dolor se hizo historia. Si uno mira atrás pareciera que nunca estuvo.
Es curioso cómo te olvidé y preocupante lo fácil que es recordarte. 
Lo único bueno es que ahora intuyo el demonio tras tus ojos.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Pronóstico de primavera

Bajé del bus y, a tan solo unos pasos, pude sentir olor a cigarrillo mezclado con el frescor de los aromos florecidos. Pese a no tener una especial predilección por ninguno de los dos, de manera indescriptible la conjunción me hizo sentir viva e imparable. 
En mi camino esta parte representaba el tramo final; era breve, pero no menos extenuante que lo ya recorrido. 
Sin detenerme, intenté, de forma quizás absurda, inhalar con la máxima capacidad de mis pulmones, a ver si así me quedaba dentro algo de esa sensación. Incluso, por un segundo posé mi mano sobre un arbusto pensando que sus hojas serían contenedoras, en parte, de esa magia. Pero me di cuenta que era imposible arrastarla a cualquier otro lugar fuera de aquella esquina. La esquina en que me había bajado del bus, y en que debía reemprender el camino. 

lunes, 13 de agosto de 2018

No es persona[l]

Llegaste precedido por el prestigio de una mente inteligente y ocultaste astutamente la pobreza de tu espíritu.
Te rompieron tanto, pero tanto. Tanto fue, que debiste armarte como pudiste y te quedó fuera la empatía.
Tú y tantos otros que se ocultan, recompuestos a la fuerza, llenando con indiferencia las grietas que les dejaron.
Quitan y quitan. Secan la tierra de cultivo de los sentimientos.

sábado, 21 de julio de 2018

Fiebre

Advertías con luces rojas el desastre que causarías, pero no quise ver.
La fiebre que causabas era enfermedad. Paradójicamente con fiebre también fue que el cuerpo eliminó tu virus.

sábado, 14 de julio de 2018

La vida de los peces

Cuando en el mundo somos sólo los dos, como peces en una pecera, el tiempo corre distinto, lento y deprisa a la vez. No hay obstáculos, no hay ideas que nos hagan dudar. Nos enredamos poco a poco, aunque sin moderación. Decimos cosas que parecieran venir desde el lugar más íntimo de nuestro ser, y sin embargo más tarde quizás hasta las olvidamos -cuántas conversaciones hoy parecen no haber existido-. Dejamos ver con transparencia y sin temor algo que fuera de ese círculo solemos ocultar. 

Pero el mundo es más grande, muchísimo más grande que una pecera y afuera el tiempo nos persigue, nos alcanza. Afuera de esa pecera el tiempo corre igual para todos.