Y por un segundo se detuvo su respiración, algo se encogía por dentro, la sensación del corazón que herido peleaba por seguir andando. La mente que intenta buscar la solución a un problema que quizás no existe. Y recién se da cuenta que una canción de rock de los 80 acompaña como una banda sonora el dolor con que enfrenta la noticia, y que son esas canciones las más tristes que escuchaba en mucho tiempo. Estos días han sido una montaña rusa de emociones. Todo a flor de piel cuando antes la preocupación era que la capacidad de sentir con tanta pasión se esfumara. Sigue pasando la película de lo que nunca será, sigue sonando la canción que no será compartida. Siguen los pensamientos volviéndola loca. Sigue lo que quizás es sólo un producto de la imaginación, el llanto infructuoso, la angustia no correspondida y la maldita incertidumbre que no tiene solución.
Camino con los pies descalzos, mi corazón me llama a escribir. Algunos dirán que en lo que guardo voy contando mi destino.
lunes, 27 de marzo de 2017
martes, 7 de marzo de 2017
Lo que parece no es, solo parece.
Debo confesar mi problema. Padezco de una adicción. Una adicción a las historias.
No discrimino entre buenas y malas historias, y aunque evidentemente las segundas me aburren al poco empezar, por cortesía o testarudez casi siempre las continúo escuchando. Es que cuando una historia comienza a ser contada considero de una violencia absoluta el dejarla inconclusa. A veces la historia en sí no es lo importante, sino el alivio que siente quien la está contando al dejar salir las ideas que se apelotonaban en su cabeza, dándoles por fin coherencia y más o menos una lógica. En esos casos mi adicción llega a un punto alto en que la gratificación viene dada justamente por el agradecimiento que de una u otra forma me da esa persona tras haberla escuchado.
No discrimino entre buenas y malas historias, y aunque evidentemente las segundas me aburren al poco empezar, por cortesía o testarudez casi siempre las continúo escuchando. Es que cuando una historia comienza a ser contada considero de una violencia absoluta el dejarla inconclusa. A veces la historia en sí no es lo importante, sino el alivio que siente quien la está contando al dejar salir las ideas que se apelotonaban en su cabeza, dándoles por fin coherencia y más o menos una lógica. En esos casos mi adicción llega a un punto alto en que la gratificación viene dada justamente por el agradecimiento que de una u otra forma me da esa persona tras haberla escuchado.
En el caso de las buenas historias... Bueno, me avergüenza un poco decirlo, pero una buena historia me lleva al punto máximo de excitación. Convengamos en que una buena historia no cae del cielo todos los días. A veces llegan por la sola fortuna, pero las más de las veces hay que salir a buscarlas, estar permanentemente en una disposición abierta al diálogo, hasta con la persona que a simple vista parezca más insignificante para la vida de uno. Se tiene que andar con los ojos bien abiertos y los oídos bien dispuestos. Así es la cosa en estos días, las historias buenas, de esas que dejan algo, son difíciles de encontrar.
jueves, 2 de marzo de 2017
Fragmentos de tiempo
Fragmentos de tiempo, de una búsqueda que no es tal, pero que no molesta cuando aparece ¿Es buscar sin querer encontrar, prefiriendo idealizar con una imagen sencilla algo que requiere más profundidad? ¿O es sencillamente la continua asincronía en que se mueve el tiempo y las personas a través de él, y que en algún punto debe ser aceptada o bienvenida? Es una lucha constante entre el dejar ser, sacando la mayor ventaja posible del ahora, y el mantenerse en calma, una quietud que nada asegura pero que parece menos dañina.
Escucho una voz desde el espacio infinito que me llama a mantenerme en lo finito que es mi espacio, que espere con cautela un futuro inesperado pero en algo posible. Crece una luz en mi interior, un calor, un fuego que dice que algo de esperanza queda, pero no puedo evitar preguntar ¿esperanza de qué? Algunos son inmortales y han debido aprender a vivir con ello con esfuerzo y dolor, viendo lo irremediable venir. Pero yo, que no me siento parte de ellos, siento una carga difícil de llevar.
lunes, 20 de febrero de 2017
La libertad que entrega una simple nota.
La libertad puede venir dada por pequeñas cosas, tan pequeñas
que para algunos podrían ser insignificantes. Pero, ¿podemos ser realmente
libres? Crecemos determinados por nuestro entorno, nuestra familia, por quienes conocemos, lo que
vivimos, vemos o leemos día a día. Crecemos y envejecemos pensando de una forma
repetible y común, al menos con alguna de entre las otras miles de millones de
personas que habitan este mundo.
Sin
embargo, la creatividad existe, y es la prueba irrefutable de que la libertad
es posible. La creatividad llevada al campo científico ha traído enfermedades y
curas, procedimientos y milagros de la medicina moderna. La creatividad en la
música nos deleita con hermosas sinfonías que nacen en la mente de una persona
y trascienden al tiempo y al espacio, expandiéndose como ondas invisibles por
todo el universo y por toda la eternidad, alterando las moléculas que se
encuentren en algún momento u otro con ellas. La creatividad hace posible que los artistas plasmen en sus obras plásticas conceptos complejos que son capaces de transmitir una historia, un contexto, una visión de la vida misma. Es la creatividad la que ha permitido al hombre explorar los confines que se encuentran más allá de todo lo imaginable, que lo ha llevado a teorizar sobre el origen y el fin, sobre la existencia y la trascendencia. Es la creatividad la que ha salvado civilizaciones con creaciones, creencias y estrategias.
Quizás no podamos controlar de forma absoluta nuestro raciocinio ni el camino que toma nuestra vida, pero podemos elegir, podemos arriesgarnos y optar por unas vías u otras. Es verdad, estamos parcialmente determinados, pero también podemos auto-determinarnos y elegir, elegir con libertad, con creatividad.
Quizás no podamos controlar de forma absoluta nuestro raciocinio ni el camino que toma nuestra vida, pero podemos elegir, podemos arriesgarnos y optar por unas vías u otras. Es verdad, estamos parcialmente determinados, pero también podemos auto-determinarnos y elegir, elegir con libertad, con creatividad.
lunes, 13 de febrero de 2017
Es un peligro
Es un peligro este juego que vamos jugando.
La sutil mirada que algo esconde, la frase que llega tarde y termina oculta.
Cuando jugamos a contar la historia de los imposibles es cuando más se alegra mi día, aunque dure un instante de entre tantas horas que pasan y pasan.
Tú por un lado, dejando pistas que se dejan ver al pasar. Yo por el otro, mirando cauta de no tropezar, aunque con las ganas de dar un paso al vacío, y quizás dar otro más.
El sabor de una comida juntos... La vida que pudo ser y no será.
La sutil mirada que algo esconde, la frase que llega tarde y termina oculta.
Cuando jugamos a contar la historia de los imposibles es cuando más se alegra mi día, aunque dure un instante de entre tantas horas que pasan y pasan.
Tú por un lado, dejando pistas que se dejan ver al pasar. Yo por el otro, mirando cauta de no tropezar, aunque con las ganas de dar un paso al vacío, y quizás dar otro más.
El sabor de una comida juntos... La vida que pudo ser y no será.
lunes, 16 de enero de 2017
(In)Coherencias
Lo de los antidepresivos le resultaba tremendamente atractivo. Era el punto cúlmine dentro de la sensación de cercanía que le producía encontrar a alguien tan insensible y desequilibrado mentalmente como él. Era avasalladora.
Un trovador.
Había un trovador, uno que subía a las micros, que deleitaba con su poesía e inspiraba los corazones.
Que encomibles proezas nos recitaba. Sin saberlo iluminaba los caminos, desde lo más profundo de la mente, mientras algunos su botella agitaban otros oían sin tapujos. Callada y sin escándalo, una luz se iluminaba por dentro.
Sin saber tampoco que su mensaje calaba hondo en esta mente ebria y extasiada de júbilo. Se guardaba un mensaje secreto, un capricho dirían algunos. Él sólo pedía a su público que a los abandonados cuidaran, los quisiera y protegieran con el calor de un hogar, que a nadie le viene mal un cariño en las mañanas.
Era la segunda vez que lo veía, pero su imagen permanecía en calma, imborrable en mi memoria tal prosa tan inspirada. Llena de significado, uno propio para cada persona, sin razón ni lógica alguna para tanto corazón sin alma.
Camino con los pies descalzos, mi corazón me llama a escribir. Algunos dirán que en lo que guardo voy contando mi destino.
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